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Raúl Alcántara Vázquez, joven que vivió en calle

México, D.F., a 5 de febrero de 2010.

El 12 de enero del presente año, alrededor de las 19:30 horas, en el cruce de las calles de Peluqueros y Av. Eduardo Molina, el joven Raúl Alcántara Vázquez falleció después de haber sido atropellado impunemente, por un automotor, que de acuerdo con testigos era un Jetta de color negro.

En el momento del suceso, Raúl era acompañado por dos jóvenes con los que, de manera regular, compartía el lugar de pernocta y de trabajo: Mario Alberto Ceballos y Luis Valencia; hasta ese momento, los tres habían asistido de manera constante al Centro Comunitario Morelos-ednica. Mario Alberto y Luis, en su papel de testigos, relataron que, poco antes de que sucediera el percance, regresaban de trabajar y que en ese momento se dirigían a un trailer en el cual pasaban la noche.

Debido a que Raúl recogería los alimentos que una señora de la comunidad les daba, él les pidió que se adelantaran, Mario Alberto y Luis aceptaron la petición de su compañero y siguieron caminando rumbo a la cabina del trailer para disponerse a descansar. Estando ya resguardados en el trailer, ambos escucharon el rechinido de llantas acompañado del sonido de un fuerte golpe, acto seguido, salieron inmediatamente para averiguar qué había sucedido, tras llegar a la avenida se percataron que Raúl yacía boca abajo sobre el asfalto. Una ambulancia llegó rápido y fue uno de los paramédicos quien informó -a Mario Alberto, a Luis y a los curiosos que observaban la escena- que Raúl ya había muerto. En seguida, la ambulancia aplicó los protocolos vigentes y llevaron el cuerpo de Raúl al SEMEFO.

Al día siguiente, Mario Alberto relató lo sucedido a los educadores del Centro Comunitario Morelos ednica, él comentó que un pastor evangelista les auxilió en los momentos que siguieron al accidente, al brindarles contención emocional para procesar la pena de haber visto muerto a su amigo. Ese mismo día, el predicador Daniel Peñaloza se hizo presente en el Centro Comunitario Morelos ednica y compartió su testimonio de lo que él vio en torno al fallecimiento de Raúl; su relato coincidió con los otros, al señalar que un vehículo color negro fue el que lo atropelló.

Por otro lado, el educador responsable, se dio a la tarea de recuperar del expediente de Raúl los datos sobre la localización de su familia; desafortunadamente, la información que él mismo nos brindó -un número telefónico incompleto, una dirección vaga en un pueblo cercano a Toluca- no fue suficiente para encontrar a su familia.

Desde el 27 de enero Raúl descansa en el Panteón Civil San Lorenzo Tezonco; esto no fue fácil y sólo fue posible después de que el personal de ednica cumplió con los trámites que nos facultaron para reclamarlo y para sepultarlo con dignidad.

Pero aquí no termina todo, aún sigue abierta la averiguación previa correspondiente. En este sentido, ednica ha hecho un señalamiento a las autoridades responsables para que:

Se dé cabal seguimiento al proceso de averiguación previa a fin de que se realicen las investigaciones necesarias y correspondientes que deslinden responsabilidades en relación al fallecimiento por muerte violenta en vía pública, del joven Raúl Alcántara Vázquez. Para ello, será de vital importancia que se revisen las grabaciones de las cámaras que forman parte del programa Ciudad Segura, mismas que se encuentran ubicadas en la zona del accidente, con la finalidad de dar con el paradero de quien atropelló al joven y que se haga justicia.

La muerte de Raúl nos produjo tristeza, pero al mismo tiempo nos impulsa a redoblar esfuerzos para construir alternativas de vida digna con y para los y las jóvenes vinculados a la vida en calle que participan en nuestros programas.