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De verano a verano

Por: Hugo Téllez Martínez

Este año como los anteriores, se realizó en el Centro Comunitario Ajusco el curso de verano con el objetivo de brindarles a los niños, niñas y adolescentes, que además de estudiar, trabajan y/o acompañan a sus familias a trabajar, un espacio de convivencia, juego y aprendizaje. Un espacio que les resta horas de trabajo y de estadía en calle.

En paralelo, se organizó también un curso de egresos en el que nueve adolescentes y sus familias han concluido su ciclo de crecimiento y fortalecimiento en ednica. Para hablar de ello, nos apoyamos de la opinión de una familia integrada por la madre, una adolescente de 13 años (egreso) y un niño de 11 años.

La familia cuenta:

Madre*: Cuando mi hijo cursaba el segundo año de primaria era un poco travieso, en clase, molestaba a los otros niños o se ponía a jugar sin hacerle caso a la maestra. La maestra me pidió que le buscara un pasatiempo o un deporte para que su mente estuviera ocupada en otra cosa. Un día íbamos caminando por la avenida y vi un letrero de un curso de verano, me interesó y fui a preguntar, me recibieron y en una entrevista me explicaron de qué se trataba. Así fue como llegamos a ednica. Llevamos aproximadamente 5 años asistiendo a las actividades.

Como mamá he participado en diferentes actividades como pláticas con temáticas especiales, en el grupo de familias, en festejos de cumpleaños y del día de las madres y a hacer piñatas para las posadas, además de las actividades normales. En las pláticas con Ricardo, era un espacio para compartir con otras compañeras sobre aspectos personales, de nuestra sexualidad y sentimientos. Con Hugo hablábamos de nuestra familia y de la responsabilidad de la educación de niños y niñas, y sobre la convivencia familiar. En los eventos nos invitaban a las mamás y jugábamos con los niños, aprendí a hacer piñatas, convivir de manera diferente con otras personas y trabajar en equipo. Y todo esto me sirvió para aplicarlo en mi familia, bueno..."algo".

Adolescente*: Me gusta porque he recibido apoyo para mi escuela, he aprendido sobre mis derechos, ahora platico más con mis compañeros y con mi familia. Me acuerdo una ocasión cuando nos llevaron al campamento y que duro una semana, fui yo y mi hermano, fue una experiencia que no habíamos vivido -estar en un espacio diferente al de la familia- nos divertimos mucho y conocimos a nuestros compañeros que participan en los otros dos centros de ednica.

Estoy muy contenta porque nos han brindado mucho apoyo y por aceptarnos en las actividades, pero también me siento triste porque ya no voy a venir a ednica como antes, sólo de vez en cuando.

*Por respeto a su privacidad, se omiten los nombres.