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Sesiones con adultos responsables de familia

Por: Román Díaz Salgado. 

La presente nota, tiene por objetivo exponer el tema del papel que juegan los adultos responsables de familia dentro del proceso de atención psicológica que se desarrolla con sus hijos e hijas.

La atención psicológica a niñas, niños y adolescentes en situación de calle implica desplegar una serie de estrategias terapéuticas con la finalidad de que los pacientes alcancen niveles de bienestar emocional adecuados.

Una estrategia indispensable para la atención psicoterapéutica de esta población es involucrar a los adultos responsables de familia -generalmente madre, padre o abuela- en el tratamiento, pues en buena medida son actores claves en el proceso de cambio deseable; y más aún, cuando la problemática de salud emocional atendida guarda una estrecha relación causal con factores propios del ambiente y dinámica familiar.

En primer lugar, para el tratamiento psicológico de niñas y niños, el adulto responsable de familia es citado al dispositivo terapéutico para que colabore en la evaluación psicológica mediante la entrevista clínica infantil. En un segundo momento, el familiar es informado sobre los resultados de la evaluación psicológica, el problema diagnosticado, así como el pronóstico del padecimiento, con y sin tratamiento. Es este el momento donde al adulto responsable le corresponde tomar una decisión informada sobre la aceptación de un tratamiento para su hijo o hija; que de aceptar la sugerencia de tratamiento, el familiar con el niño o niña protocolizan la atención mediante la firma del consentimiento informado.

En tercer lugar, el adulto responsable de familia asiste a citas específicas en diferentes etapas del tratamiento psicológico. En una etapa inicial, se psicoeduca al adulto en torno al problema diagnosticado y su sintomatología, a la vez que se aterrizan, en una lógica realista y esperanzadora, las fantasías elaboradas sobre el padecimiento; también se aclaran dudas respecto al plan de tratamiento psicológico que se les brindará, desarrollando motivación y compromiso hacia el cambio deseable. En una etapa intermedia del tratamiento, el adulto responsable de familia participa en sesiones para la retroalimentación del caso, así como de orientación y entrenamiento en habilidades que se han de desplegar en la interacción con su hijo o hija en el ámbito del  hogar. En la etapa de cierre del tratamiento psicológico, los padres son partícipes de los resultados finales de y asumen el compromiso de dar seguimiento a las tareas y habilidades entrenadas, con el objetivo de mantener los logros alcanzados y prevenir recaídas.