El regreso a la nueva normalidad

Angélica Yniesta Hernández.

Los meses pasan y seguimos en emergencia sanitaria a causa del COVID-19, los avances en el país han sido lentos; en el mes de agosto la ciudad de México se encuentra en semáforo naranja, pero la vida continúa y todos y todas nos adaptamos a esta nueva normalidad.

Por esta razón, a partir del mes de agosto el Centro Comunitario Morelos abrió sus puertas para recibir, no sólo a los jóvenes vinculados con la vida en calle, sino también a los niños, niñas y adolescentes trabajadores y sus familias. Para esto, se acondicionaron las instalaciones del centro comunitario, apegándonos a las medidas de prevención sanitaria dictadas por las autoridades, además de que se crearon protocolos institucionales para el ingreso y estancia en el interior del centro.

Si bien, el trabajo se realizaba a la distancia a través de distintos medios y plataformas de comunicación, ednica buscó acercarse de forma presencial con los niños, niñas, adolescentes y sus familias, en cuanto fue permitido. En esta nueva normalidad, se planeó una estrategia de atención personalizada y de asistencia con horarios escalonados, sin romper la regla de la sana distancia.

Es así que damos continuidad a los contenidos que anteriormente se trabajaron en los grupos de WhatsApp: sesiones de lectura, habilidades matemáticas, promoción de la cultura de la legalidad y la paz, reforzamiento de las medidas de seguridad para no contagiarse del COVID-19, contención y manejo de emociones causadas a partir del impacto de esta crisis de salud, entre otros temas. Todo se realiza de forma distinta, con sana distancia, pero con el mismo entusiasmo y profesionalismo de siempre.

Sin duda, el contacto directo, las reacciones, las emociones y los comentarios y  aportaciones de las y los niños es lo que nos motiva a no parar e ir a adaptándonos a esta nueva normalidad; siempre teniendo como prioridad la seguridad, el bienestar físico y emocional de las personas con las que trabajamos.