Salud emocional y cultura de la paz

Por Román Díaz Salgado.

A continuación haremos una reflexión sobre la pertinencia de implementar estrategias para la promoción de la salud emocional y la cultura de la paz en el marco del proyecto “Promoción de la cultura de la paz y la legalidad con niñas, niños y adolescentes (NNA) en situación de calle”; donde dicho proyecto ha sido patrocinado por la fundación Quiera de la Asociación de Bancos De México, a lo largo del 2020.

Esta reflexión parte de conceptos básicos como los de salud y salud mental. La Organización Mundial De la Salud (OMS), plantea que la salud es un estado de completo de bienestar físico, mental y social, no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. De igual forma, la OMS, señala que la salud mental (emocional), no es sólo la ausencia de trastornos mentales. Ésta, se define como un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera, y es capaz de hacer una contribución a su comunidad.

Desde estas conceptualizaciones, se entiende que la salud emocional es uno de los componentes de la salud integral, el cual impacta de manera directa en ésta última. Por lo que también, la salud emocional está relacionada con el contexto social en el que las personas se desenvuelven.

El abordaje de la salud emocional implica la promoción de estrategias orientadas a la atención y prevención de condiciones clínicas y sus consecuencias, tanto a nivel individual como grupal – familiar y social -. Así, la promoción de la salud emocional implica favorecer estilos de vida y actitudes saludables en la población, particularmente frente a los riesgos psicosociales a los que la población se expone o presenta; asimismo, implica tomar en cuenta el desarrollo humano, la satisfacción a las necesidades básicas, la realización de un proyecto de vida, además de una acción social a favor de la convivencia basada en el buen trato y una cultura de la paz entre las personas.

La cultura de paz implica un conjunto de nociones, habilidades y actitudes orientadas a desarrollar un estilo de vida acorde con la no violencia. El buen trato conlleva a entablar una pauta de interacción basada en el reconocimiento y respeto a los derechos humanos de las otras personas. Así pues, el buen trato tiene por propósito generar condiciones para garantizar la existencia pacífica y segura entre los integrantes de la comunidad. De igual forma, el buen trato implica establecer relaciones humanas sustentadas en habilidades intra e interpersonales tales como escucha activa, empatía, tolerancia, comunicación efectiva, manejo y expresión adecuada de afectos, además de capacidad para negociar como una vía para resolver conflictos.

La sana convivencia, es un elemento que vincula tanto la cultura de la paz como el buen trato, siendo éste una capacidad para generar interacciones sociales saludables propicias para fomentar respeto, participación y cooperación en la solución de problemas o necesidades comunes. Para lograr la convivencia, se requiere desarrollar un conjunto de premisas, como el autoconocimiento, autonomía, autorregulación, capacidad de diálogo, establecimiento de normas, generación de acuerdos, comprensión crítica, empatía,  colaboración y solidaridad, entre otros aspectos.

A partir de lo anteriormente, podemos identificar con claridad la pertinencia y relevancia de promover un proyecto para la promoción de la salud emocional, cultura de la paz y la legalidad con NNA en situación de calle y sus familias. Tomando en cuenta que ésta es una población particularmente vulnerable, expuesta a una serie de riesgos psicosociales, se hace indispensable promover estrategias de atención y prevención en las cuales se promueva el fortalecimiento de sus habilidades resilientes, habilidades intra e interpersonales, así como el reconocimiento y respeto a los derechos humanos y normas; además de involucrar a sus cuidadores, adultos responsables de familia, en el ejercicio de una crianza positiva, que en conjunto desarrolle actitudes y comportamientos basados en la sana convivencia, el buen trato, la legalidad y una cultura de la paz.