Durante 36 años, la labor de ednica ha sido crucial para proveer a los niños, niñas y adolescentes (NNA) y a sus familias con las herramientas necesarias para construir una vida digna fuera del espacio público.
En ednica se trabaja con procesos educativos divididos en cuatro fases. La primera es la fase de vínculo y confianza, donde se establece el contacto inicial entre los NNA y sus familias. La segunda fase, de desarrollo de habilidades, se centra en crear un entorno que fomente el crecimiento integral y el desarrollo de habilidades esenciales a través de actividades educativas. La tercera fase, de preparación para la vida independiente, da seguimiento a los planes de vida y consolida los aspectos necesarios para un egreso exitoso. Por último, la cuarta fase de seguimiento supervisa los avances de las personas una vez que han egresado del programa.
Para ednica, dichos procesos educativos de los NNA son de vital importancia, y por ello, a partir de este año, se ha iniciado un trabajo enfocado en la construcción de su plan de vida.
En este sentido, el trabajo de la Fase III, dirigida a adolescentes trabajadores en situación de calle, ha comenzado a implementarse este año en la zona de intervención Sur y en el PEEP de Indios Verdes correspondiente a la zona de intervención Norte. Esta etapa se centra en fortalecer sus habilidades personales, sociales, educativas y laborales. Dicho proceso atiende a adolescentes con 3 a 5 años de participación en ednica, comenzando con un diagnóstico FODA individualizado y la elaboración de un plan de vida estructurado.

A través de sesiones de acompañamiento individual, se trabaja en el desarrollo de rutinas, el establecimiento de metas a corto, mediano y largo plazo, la supervisión escolar y la orientación vocacional. La finalidad es consolidar las habilidades ya adquiridas y crear alternativas de vida digna. Además, se establecen vínculos con instituciones externas para apoyar con opciones académicas u oportunidades laborales, promoviendo así un desarrollo integral.
El principal beneficio para los y las adolescentes en esta Fase III es un acompañamiento que promueva el ejercicio pleno de sus derechos. A través de un monitoreo bimestral, se realizan los ajustes necesarios para que su plan de vida y sus metas sean factibles, lo que permitirá una reducción de su presencia en el espacio público y un egreso satisfactorio.
La implementación de la Fase III representa un paso crucial en la misión institucional. Al ofrecer un acompañamiento individualizado y un plan de vida estructurado, se les proporciona a las y los adolescentes una base sólida para su futuro.

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